NOTA: Un lector nos ha informado de que esta es una noticia vieja que se ha colado. La dejamos como “curiosidad historica”. Tal y como nos informa Miquel, Audrey Mestre falleció en 2002 tratando de batir un nuevo record: 171 metros. Disculpad el fallo y trataremos de que no se nos “cuelen” más informaciones erroneas.

Un instante de la prueba
Un instante de la prueba

La deportista francesa Audrey Mestre batió el record mundial de buceo a pulmón libre, descendiendo 125 metros bajo el nivel del mar. La francesa eligió las aguas cristalinas de las islas canarias para realizar la prueba.

El descenso se produce a través de un dispositivo en forma de cruz que posee una plomada en su punta. El mismo baja a una velocidad de 2 metros por segundo y asciende a 4 metros por segundo. A -125 metros, donde no penetran los rayos del sol, las únicas luces visibles son las de los buzos de asistencia, que ofician también de jueces.

Luego de permanecer 11 segundos en esa profundidad, Audrey liberó el globo de caucho que, lleno de aire comprimido, que la impulsó hacia la superficie. Esta vez si pudo batir el record luego de siete intentos frustrados.

Los jueces con la iluminación
Los jueces con la iluminación
La primer mujer en explorar el buceo libre fue Rosana Maiorca, nacida en Grecia e hija de un conocido nadador greco. Posteriormente la italiana Angela Bandini, quien en 1989 bajo hasta los 107 metros, rompiendo el récord mundial masculino de 105 metros que tenía Jacques Mayol (ver deep blue, fantástica pelicula). En 1996 la cubana Debora Andallo bajó 110 metros, y en 1997 Tanya Streeter llegó a los 113 metros en las Islas Caimán.

En 1998 en tandem con su esposo Francisco Ferreras , Audrey Mestre bajó 115 metros en Cabo San Lucas. Francisco Ferreras posee el record mundial de este deporte , el mismo lo consiguió descendiendo la profundidad de 162 metros.

“Mucha gente vio el tándem como el caso típico del maestro que lleva a su alumna de la mano, por eso ahora quise demostrar que era perfectamente capaz de bajar 125 metros yo sola” dice Audrey.

“Yo no buceo para hacer récords. No me interesa mucho. Pero el récord me da credibilidad frente a la gente. Credibilidad a la hora de hacer lo que verdaderamente me apasiona, que es estudiar la fauna marina”, concluyó.

Fuente La Reserva

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